El Gobierno cubano se asoma ante la posibilidad de que la isla, poco más de un mes después de la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quede al borde de un “desabastecimiento agudo de combustible”.
En una inusual comparecencia televisiva, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció este jueves que la situación energética es “compleja” y que, tras el cierre del grifo desde Caracas, los cubanos van a “vivir tiempos difíciles (…), muy difíciles”.
No es para menos. Según distintos cálculos independientes, el petróleo venezolano cubrió en 2025 un 30 % de las necesidades energéticas de la isla. De igual forma, dos terceras partes del combustible que precisa el país debe ser importado.
Al respecto, Díaz-Canel reconoció dos puntos que dejan entrever la agudeza de la crisis. Por una parte, la isla no ha recibido combustible desde el exterior desde el pasado diciembre. Por otra, La Habana ha paralizado toda su producción energética con motores de diésel y fueloil (40 % del mix energético) debido al bloqueo petrolero de EE.UU.
Por el momento, las autoridades han priorizado la poca generación eléctrica para atender durante el día las actividades económicas, como el riego en los campos, y el funcionamiento de “entidades productivas”.

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