La violencia registrada durante el avance del “corredor humanitario” impulsado por el Gobierno dejó a varios equipos periodísticos dispersos y en situación de riesgo, luego de que bloqueadores atacaran los vehículos que acompañaban la caravana en la localidad de Vilaque.
El hecho más grave se produjo en el sector denominado Samo, donde el minibús que transportaba a periodistas fue apedreado y posteriormente incendiado. Ante la agresión, los comunicadores buscaron refugio y continuaron el trayecto en otros vehículos, mientras la caravana se desintegraba en medio de la refriega.
El ataque provocó además un desbande de los motorizados que trasladaban a efectivos policiales y militares, generando confusión y separación entre los integrantes del convoy.
Uno de los grupos de periodistas logró arribar aproximadamente a las 19:30 a la localidad de Viacha, distante a unos 36 kilómetros de la ciudad de La Paz. Desde ese punto evaluaban alternativas para retornar a la sede de Gobierno, pese a que las rutas continúan bloqueadas. Según los reportes, los comunicadores llegaron utilizando caminos alternos para evitar nuevos enfrentamientos.
Sin embargo, otro grupo permanecía hasta anoche en la comunidad de Collana, ubicada sobre la carretera La Paz–Oruro. De acuerdo con información proporcionada por los propios periodistas, no se tenía contacto con varios de sus colegas, lo que generó preocupación entre familiares y organizaciones del sector.
Los gremios periodísticos exigieron al Ministerio de Gobierno activar un operativo de rescate y brindar garantías para el retorno seguro de los trabajadores de la prensa que acompañaron desde la madrugada la caravana humanitaria.
Se informó que al menos cuatro equipos de medios de comunicación consiguieron llegar hasta Viacha, mientras persistía la incertidumbre sobre la situación de quienes quedaron rezagados en la ruta tras los hechos violentos ocurridos en Vilaque.

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