Las tejas originales de la Casa Nacional de Moneda de Potosí volverán a recibir la atención de especialistas. Una a una, las piezas serán retiradas, restauradas y conservadas antes de regresar a las cubiertas de un edificio que desde 1773 guarda parte de la historia económica e industrial de Bolivia.
La primera fase de restauración comenzó el 1 de septiembre y se concentra en los techos del emblemático inmueble, en los sectores donde se encuentra el famoso mascarón y en las áreas más representativas del primer y segundo patio.
“En los últimos 10 años faltó el criterio más importante: restaurar, cuidar el edificio para poder protegerlo y que siga en pie para futuras generaciones”, afirmó el director de la Casa Nacional de Moneda, Daniel Oropeza.
El deterioro alcanzó a más del 60% de los techos, que presentan goteras, mientras 20 salas del museo permanecen cerradas debido a las condiciones en las que se encuentran. La actual gestión considera que esta situación es consecuencia de una década sin criterios de restauración y conservación preventiva.
Ante este escenario, la institución inició gestiones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mediante el programa “Bolivia en el Mundo”, y con el Banco Central de Bolivia (BCB), a través de la Fundación Cultural, para obtener financiamiento destinado a un proyecto de reparación histórica del edificio.
La intervención no contempla una renovación convencional. Al tratarse de un inmueble patrimonial, cada trabajo debe respetar la normativa boliviana de conservación y los criterios internacionales de protección del patrimonio.
La Casa Nacional de Moneda fue el primer edificio de Bolivia inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Su valor no solo está en sus muros de piedra, sino también en los materiales y elementos que forman parte de su historia.
La construcción, levantada en 1773, incorpora madera procedente de la chiquitania y del norte argentino. Sus patios, cubiertas, tejas y otros componentes originales forman parte de una arquitectura que sobrevivió durante siglos y que ahora requiere una intervención especializada.
Uno de los trabajos más delicados estará en las cubiertas. Las tejas originales serán retiradas y sometidas a procesos de restauración y conservación. Una vez que las superficies estén aptas, las piezas volverán a ocupar su posición para preservar la imagen y autenticidad del inmueble.
El proceso permitirá que los visitantes conozcan una faceta distinta de la histórica infraestructura. Las puertas permanecerán abiertas durante las obras y los turistas nacionales y extranjeros podrán recorrer sus instalaciones bajo protocolos de seguridad.
“Además de conocer la historia de Potosí, la historia de Bolivia, atesorada en Casa de la Moneda, ellos van a conocer de cerca cómo se restaura un edificio tan importante para la historia”, señaló el director.
La infraestructura fue también un centro fundamental de la producción monetaria durante el periodo colonial y constituye un testimonio del papel que tuvo la Villa Imperial en el comercio global. Su historia está vinculada a la explotación de la plata del Cerro Rico y a la circulación de monedas que alcanzaron distintos territorios.
Por ello, para la actual gestión, preservar el edificio supone proteger una parte de la memoria histórica del país y de la región. Oropeza sostuvo que la experiencia debe servir para generar mayor conciencia sobre el cuidado del patrimonio y evitar que otros inmuebles históricos lleguen a condiciones similares.

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