Al menos 5.000 bailarines bolivianos llegaron este sábado a la Gran Vía de Madrid para celebrar la fiesta de la Virgen de Urkupiña, en una jornada en la que polleras, plumas, aguayos y el sonido de matracas, cascabeles y bandas de música cambiaron por unas horas el paisaje de una de las avenidas más conocidas de la capital española.
La tradicional vía madrileña, rodeada de edificios históricos y habitualmente ocupada por vehículos y peatones, fue cerrada al tráfico para dar paso a las fraternidades folklóricas, que recorrieron el centro de la ciudad al ritmo de morenadas, caporales y salay.
La celebración reunió a residentes bolivianos de Madrid y a agrupaciones llegadas de diferentes puntos de España y otros países europeos. Entre los participantes había integrantes procedentes de Barcelona, Mallorca, Sevilla, Murcia, Jumilla e incluso Milán.
A lo largo del recorrido también se presentaron tinkus, tobas, waka waka, montoneros chapacos, diablada y expresiones vinculadas al Carnaval cruceño, en una muestra de la diversidad de danzas que forman parte del folclore boliviano.

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