Con actos simbólicos, los grupos evistas y radicales del Movimiento Al Socialismo (MAS) ayer empezaron una cruzada para que los más de un millón de militantes inscritos, renuncien al partido como una muestra de rechazo al bloque renovador liderado por Luis Arce, tras que un fallo constitucional les arrebató la sigla.
El objetivo de la línea dura del MAS es dejar a Arce, a quien sus bases ven como precandidato, sin militancia. Están seguros que ni los actuales funcionarios se quedarán a su lado.
En tanto, desde el TSE explicaron que la renuncia a la militancia de un partido es un proceso burocrático que se debe cumplir, el mismo empieza por presentar un formulario y su cédula de identidad ante el TSE, instancia que debe procesar los datos y actualizar la cantidad de militantes, tarea que al menos dura 48 horas.

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